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El uso del pulsómetro en el entrenamiento personal

La sociedad actual está inmersa en un desarrollo tecnológico sin precedentes, que incide de manera directa en muchas esferas de nuestro quehacer cotidiano, entre ellas, por supuesto, el mundo de la actividad física y el fitness. En los últimos 10 años hemos podido asistir a la aparición de múltiples aparatos que integran las más modernas tecnologías en el campo del entrenamiento personal: plataformas inestables reactivas, electroestimuladores, pulsómetros, plataformas vibratorias, etc. Muchos de estos aparatos han conseguido implantarse en innumerables centros de entrenamiento, tanto públicos como privados, así como en multitud de domicilios particulares, gracias a su comercialización para todos los públicos en grandes superficies. Esta expansión hace muy recomendable que los profesionales del entrenamiento y la salud, como los entrenadores personales, sean capaces de manejar y utilizar este tipo de equipamiento, para poder mantenerse actualizados en un entorno laboral tan competitivo como el suyo, así como de satisfacer las necesidades de unos clientes cada vez más exigentes.

El presente artículo intenta describir todas aquellas aplicaciones que puede tener uno de estos aparatos, el pulsómetro, con el fin de ayudar a todos los interesados en su manejo. El objetivo principal es que le puedan sacar el máximo provecho posible.
El entrenador personal no debe ser ajeno a las funciones que le ofrece un buen pulsómetro, ya que es un factor más que contribuye a la optimización de sus programas, aparte de reforzar su imagen como profesional actualizado. La realidad es que, lo utilice o no, conviene que un entrenador personal conozca las funciones y el manejo básico de un pulsómetro, puesto que cada vez es más común que los centros de wellness o los mismos clientes tengan su propio pulsómetro.

Funciones del pulsómetro

1) Control de la carga cardiovascular y conocimiento de las exigencias a este nivel de las diferentes actividades que realice nuestro cliente.
Evidentemente, la función principal de un pulsómetro es medir las pulsaciones de un cliente. Se trata de un método rápido, cómodo, no invasivo y bastante fiable de medir la intensidad a nivel cardiovascular de un determinado ejercicio. Aunque existen otros métodos de control de la frecuencia cardiaca, como la detección de la señal electrocardiográfica en las manos o el flujo sanguíneo en las yemas de los dedos o el lóbulo de la oreja, parece ser que la medición de la frecuencia cardiaca mediante electrodos en el pecho es el método más fiable y confortable.
La relación lineal existente entre la frecuencia cardiaca y la intensidad en esfuerzos submáximos ha sido descrita ampliamente en la literatura científica. Aunque se trata de una relación que puede verse influenciada por factores como la temperatura, la altitud, la digestión, el estrés emocional o el estado de hidratación, la frecuencia cardiaca sigue siendo universalmente utilizada como parámetro de control de la intensidad.
Este tipo de función va a permitir controlar los entrenamientos y verificar que las cargas prescritas se están cumpliendo realmente. Además, nos va a proporcionar una información muy valiosa sobre el tipo de carga cardiovascular que puede tener nuestro cliente cuando no entrena con nosotros, por ejemplo asistiendo a una clase de ciclismo indoor, nadando o durante la práctica de algún deporte de fin de semana.
Si entrenamos con un cliente cuyo objetivo incluye la mejora del rendimiento en una modalidad deportiva (carreras populares, deportes de equipo, etc.), podemos emplear el pulsómetro para conocer esta clase de cargas durante sus entrenamientos o competiciones y diseñar, después, nuestras programaciones en consonancia con los datos obtenidos.
2) Conocer al cliente mediante un test de valoración del estado cardiovascular.
El pulsómetro puede ser utilizado como una herramienta de valoración de la condición cardiovascular del cliente, tanto en pruebas de laboratorio, test de campo, en ergómetros específicos muy comunes en las salas de entrenamiento (remos, bicicletas, tapices rodantes y elípticas) o mediante la creación de protocolos propios que sean fácilmente reproducibles. Algunos pulsómetros permiten hacer una predicción del consumo de oxígeno máximo relativo al peso del sujeto y de la frecuencia cardiaca máxima, si bien no son completamente precisos.
Muchas de las modernas máquinas de entrenamiento cardiovascular que podemos encontrar en los centros de fitness tienen protocolos de valoración del estado de forma mediante la respuesta de la frecuencia cardiaca, que suele ser recogida por estos aparatos a través de la banda transmisora de un pulsómetro.
3) Cálculo del gasto energético. Valorar el grado de actividad física.
En los programas de control del gasto energético para perder grasa corporal, el cómputo de calorías gastadas es una obsesión continua para médicos, nutricionistas y clientes. Muchos pulsómetros pueden utilizarse para medir el gasto energético de forma más o menos fiable, siempre que conozcamos con cierta precisión la edad del cliente, su peso, el grado de actividad diaria que realiza y su consumo máximo de oxígeno.
4) Control de la intensidad en entrenamientos de musculación.
Los pulsómetros han sido utilizados tradicionalmente para el control de la intensidad de los entrenamientos de tipo cardiovascular. Ciertos estudios recientes indican que la frecuencia cardiaca también puede ser un buen indicador de la carga en un entrenamiento tradicional de musculación, sobre todo cuando se realizan series con un número elevado de repeticiones.
5) Control de estados de fatiga, sobreentrenamiento y estrés.
Los pulsómetros de alta gama son capaces de medir un parámetro cardiaco, conocido como variabilidad de la frecuencia cardiaca, cuyo cambio parece tener una alta correlación con la exposición a cargas de entrenamiento muy elevadas.
Algunos de estos pulsómetros integran un software capaz de interpretar la variabilidad de la frecuencia cardiaca sin ningún tipo de prueba extenuante para nuestro cliente, dándole al entrenador una información automática sobre el estado de su sistema neurovegetativo y recomendando pautas de actuación (incluir sesiones más intensas, aumentar el descanso, etc.)
6) Creación de un diario de entrenamiento y/o de informes.
Cuando el software asociado al pulsómetro lo permita, una de las funcio
nes más interesantes que nos ofrecen estos aparatos es la posibilidad de gestionar un diario de entrenamiento de forma clara y sencilla. Junto con el diario de entrenamiento, la otra herramienta fundamental que suele ofrecer el software es la posibilidad de crear informes. Se trata de una función muy útil por dos motivos:
a) Al entrenador le permite cruzar y comparar los datos que él considere importantes (por ejemplo, el tiempo por encima del umbral aeróbico, las frecuencias cardíacas de reposo, etc.) Esto lo realiza el software de forma completamente automática, con el considerable ahorro de tiempo y esfuerzo que eso supone.
b) Toda esta información se puede utilizar para presentar al cliente informes periódicos sobre su evolución, de una forma muy gráfica y atractiva, lo cual refuerza la imagen profesional del entrenador personal.
7) Relajación y control de estados de estrés.
Se ha recogido en bastantes estudios la relación existente entre la frecuencia cardiaca, su variabilidad y el estrés psicológico. Existen varios autores que sugieren la utilización de un feedback visual con las pulsaciones del cliente, unido a instrucciones concretas, con el fin de reducir los cambios hemodinámicos asociados al estrés mental, fundamentalmente los incrementos de pulsaciones y presión arterial. También se puede modificar la carga interna de entrenamiento en ejercicios submáximos o el rendimiento en tareas de alta precisión, como el putt de golf. Por lo tanto, el pulsómetro se convierte en una herramienta que puede ser utilizada por los entrenadores personales para reducir el estrés fisiológico de sus clientes, aunque la metodología para ello no está bien descrita en la literatura científica y será una tarea del propio entrenador el crear sus propios protocolos. Por ejemplo, en una sesión de flexibilidad pasiva, se puede decir al cliente que se centre en bajar sus pulsaciones mediante un feedback visual, con el fin de conseguir un estado de relajación que permita explorar todo su rango de recorrido sin contracciones defensivas de su musculatura.
8) Motivación intrínseca del cliente e incremento del valor percibido del entrenamiento.
Aunque siempre se disponga del clásico recurso de la palpación de los pulsos periféricos, por más que este método subestime significativamente el pulso a tiempo real del cliente, en las sociedades modernas occidentales vivimos influidos y mediatizados por la presencia, la utilización y el aprovechamiento de la tecnología.
Estamos inmersos en una verdadera revolución tecnológica, donde se han hecho accesibles a la población general determinados aparatos cuya adquisición era impensable hace 15 años: teléfonos móviles con conexión a Internet, agendas electrónicas, GPS de bolsillo, cámaras digitales, ordenadores portátiles, etc. Esta situación es mucho más evidente en el sector de la población con mayores recursos económicos, precisamente el grupo que más demanda los servicios que ofrece un entrenador personal.
La utilización del pulsómetro supone, en definitiva, el aprovechamiento de una herramienta tecnológica que incrementa el valor de los entrenamientos personales, según lo perciben los clientes, y también el aumento de la consideración de la labor profesional de los entrenadores personales.