Vende “salud mental”
La búsqueda del equilibro cuerpo-mente hace del sector del fitness un valor al alza. Una vez más estamos ante un intercambio de intereses: el público busca un bienestar que nosotros podemos ayudarle a conseguir. Pero para beneficiarse de este tirón, es fundamental que los profesionales de los gimnasios y demás instalaciones deportivas tomen conciencia de su importancia como agente mediador en esa nueva tendencia en el ámbito de la salud.
Fuente de satisfacción personal
Hay diversas razones para explicar la relación entre el ejercicio físico y el bienestar. Lo más probable es que responda a una combinación de mecanismos psicológicos y fisiológicos. Entre los primeros, el más obvio es el de la distracción. El tiempo que la persona dedica a practicar una actividad deportiva, está alejado de sus obligaciones, actuando como válvula de escape a las tensiones diarias. Un positivismo, que se refuerza con el sentimiento de éxito: el reto de un ejercicio se traduce en satisfacción al terminarlo.
Efectos fisiológicos
Los efectos de la práctica deportiva pueden ser tan eficaces como los antidepresivos y otro tipo de terapias. Está científicamente demostrado que el ejercicio tiene repercusión en nuestro estado de ánimo más allá de la satisfacción personal que genera. Desde el punto de vista biológico, la explicación más generalizada es la de la liberación de endorfinas que se produce durante el entrenamiento. Las endorfinas son péptidos (pequeñas proteínas) derivados de un precursor generado en la hipófisis. Cuando esta glándula de la base del cráneo secreta estas sustancias, el cuerpo experimenta un efecto sedante similar al de la morfina, reduciendo la sensación de dolor, de ansiedad e intensificando la de bienestar. Diversos estudios demuestran que el ejercicio intenso- basta una carrera rápida de 30 segundos- puede provocar cifras de endorfina en sangre hasta siete veces superiores a los niveles habituales. Un equipo de Estados Unidos ha logrado demostrar que la práctica de ejercicios aeróbicos durante 30 minutos al menos tres días a la semana disminuye casi a la mitad los síntomas de una depresión moderada.
Buenos hábitos
Ante una inyección de autoestima, relax, mejora en las relaciones personales y del rendimiento intelectual y salud corporal, ¿quién se quedaría con una dosis pequeña pudiendo llevarse más? Con las cosas buenas, cuesta tener presente que cualquier exceso es malo. En este aspecto, cierto grado de reflexión se hace imprescindible para no dejarse llevar por el primer deseo de “más” que nos pueda hacer incurrir en otros extremos como el de la vigorexia. También en esto los monitores del gimnasio juegan un papel determinante. Como expertos, tan importante es motivar al cliente para practicar deporte como ayudarlo a conocer y establecer sus limitaciones, y dosificar así la frecuencia y la intensidad del entrenamiento en función de los objetivos y las necesidades de cada individuo.