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Contaminación acústica en los gimnasios: Un problema común

Hablamos de contaminación acústica cuando en una zona se alteran las condiciones normales de ruido hasta niveles insalubres. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta situación se produce cuando el nivel de ruido supera los 50 decibelios y según la misma organización, el 20% de los ciudadanos europeos están sometidos a este tipo de contaminación de manera cotidiana, por lo que la mayoría de la gente ha llegado a acostumbrarse y no es consciente del problema. Los gimnasios, entendidos como espacios pro-salud, superan muy frecuentemente el sonido ambiental recomendable. Un problema causado principalmente por dos motivos: los ruidos de la sala de máquinas y la música de fondo para impartir las clases colectivas. ¡Pero no podríamos imaginar clases de tonificación sin música! ¿En consecuencia, cómo actuar? Carmen Fadó, gerente del programa de actividades dirigidas ‘Les Mills’ considera la música como un elemento esencial ya que marca el ritmo y orienta a los alumnos; es una herramienta de trabajo además de un componente de motivación. Les Mills es uno de los programas que más atención presta a la música: se elige en función del perfil del cliente y la coreografía, adaptándose en velocidad e intensidad a los ejercicios. En total ocho coreografías por diez canciones que se renuevan cada tres meses. Es mucho más agradable practicar ejercicio con ritmo pero cuando nos excedemos del volumen, los clientes pueden molestarse, por no decir los vecinos de los edificios aledaños, sin olvidar a los monitores que hora tras hora están sobreexpuestos a sonidos.

Ante el problema: soluciones

Con este marco compartido hay que buscar la manera de solucionarlo. Es fundamental un buen aislamiento acústico del club. Iñigo López, responsable de ‘Acústica Arquitectónica’ –especialistas en proyectos para evitar el ruido asegura que para solventar estos problemas de ruido “es necesario realizar un aislamiento acústico en el gimnasio. Para ello es importante realizar un estudio desde el primer momento en el que se plantea el proyecto. Hay que conocer las características necesarias y realizar una medición acústica previa para las condiciones que tenemos en el local en el que se va a construir el gimnasio. De esta manera, se podrá plantear un proyecto para el aislamiento acústico. Es necesario realizar un aislamiento con respecto al exterior para evitar que se emita o se reciba un ruido excesivo, así como realizar aislamientos acústicos adecuados entre las salas, para que las diferentes actividades del centro no interfieran entre si”. Pero si queremos conocer cómo se lleva a cabo un aislamiento de este tipo, desde ‘Acústica Arquitectónica’ aseguran que es conveniente colocar un suelo flotante que atenúe los ruidos que puedan producirse por impacto (golpe de las pesas contra el suelo, choques generados con la actividad física…) y también llevar a cabo un aislamiento de techo y paredes, evitando así que el sonido se propague al exterior. Otro de los consejos que proponen es construir una sala dentro de otra, box into box, de manera que no se propague el sonido de la interior a la exterior. Además de insonorizar las salas de la forma correcta y siempre elegir un equipo cuyas características estén en consonancia con las dimensiones de la sala, hay otros aspectos que deberías tener en cuenta a la hora de equipar tu centro o reciclar las máquinas. Decántate siempre por aquellas que funcionan con un sistema de transmisión por correa ya que son mucho más silenciosas y ya ganamos un punto a favor en nuestra lucha contra la contaminación acústica. No podemos olvidar los amplificadores y altavoces; juegan un papel fundamental para la calidad del sonido y su elección debe ir en consonancia a las dimensiones de la sala y de la potencia -en herzios- que tenga. Si tu presupuesto no es suficiente para adquirir un nuevo reproductor puedes optar por limitadores que, aplicados en los equipos, te ayudan a eliminar frecuencias no deseadas rebajando el sonido. Lograr un sonido limpio y sin interferencias, es decir, de calidad, es otro de los aspectos a tener presente en beneficio de todos. Las nuevas tecnologías de nuevo juegan aquí un papel fundamental. Los nuevos diseños en máquinas permiten escuchas individualizadas, con aparatos inalámbricos mucho más cómodos para desarrollar los ejercicios y con la música que el usuario prefiera, con posibilidad incluso de selección entre varios canales o de conexión de iPod o Mp3. En resumen: facilitan el entrenamiento con música personalizada sin la distorsión de otros temas de fondo en la sala de máquinas.

Lograr confort acústico interior

Normalmente los gimnasios suelen ser lugares con poco mobiliario en los que abundan las superficies lisas: espejos, tarimas, suelos de linóleo y paredes sin nada más. Esta peculiaridad viene dada de la necesidad de poder desarrollar actividades físicas sin encontrar obstáculo alguno. Pero las características de estos materiales no ayudan a la propagación de un buen sonido, son muy reflectantes y de esta forma el sonido que se genera en el interior de la sala no es absorbido por ninguna superficie, al contrario: esto provoca que se genere un campo sonoro de nivel alto en el que se reproducen ecos y reflexiones nocivas para la actividad. Uno de los casos más frecuentes que puede darse es que las reflexiones nocivas o ecos provoquen una pérdida de la inteligibilidad de la palabra en las salas, de manera que puede ser poco viable llevar a cabo una clase. Para solucionar este tipo de problemas se suele realizar un estudio de acondicionamiento acústico de las salas, en las que se colocará material absorbente en el techo, ya que es la superficie mayor y en la que los usuarios no pueden interactuar. Por otro lado se pueden utilizar difusores sonoros para provocar una mejor transmisión del sonido y que no se generen las focalizaciones del mismo, ni reflexiones nocivas que tan desagradables pueden acabar resultando.

Consecuencias legales

No es la primera vez que un gimnasio es sujeto de denuncias, normalmente por vecinos que alegan sufrir ruidos y vibraciones. Indemnizaciones económicas o suspensión del funcionamiento del local hasta conseguir una nueva licencia son algunas de las consecuencias legales que puede conllevar un ruido excesivo de las instalaciones.