Más del 16% de los niños entre 6 y 12 años en España son obesos
Los informes asustan. En los últimos 15 años, los casos de obesidad infantil se han duplicado tanto en Europa como en Estados Unidos y precisamente nuestro país es uno de los que peor parado sale en el ranking: España es el cuarto país de la Unión Europea con mayor número de niños con problemas de sobrepeso. Más del 16,1% de nuestros menores entre 6 y 12 años presenta cuadro de obesidad. Sólo nos superan Italia, Malta y Grecia. Un hecho alarmante en una sociedad que lleva en su "currículo" una de las mejores dietas alimentares del mundo: la dieta mediterránea, y en el cual hace tan sólo cinco años, el porcentaje de niños obesos apenas llegaba al 5%.
¿Cuándo un niño gordito es obeso?
La obesidad es la acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo. Exactamente se considera obesidad cuando el peso de la persona – en función de su edad, talla y sexo- es un 20% más alto de su peso ideal. Para calcular el peso idóneo de un niño entre 2 y 5 años de edad hay que multiplicar la edad en años por dos y sumarle ocho. Ejemplo: para saber cuánto debe pesar, en media, un niño de cinco años, multiplica la edad (5) por 2 y suma 8. Es decir, 5x2+8=18kg. Este método es aproximado. Lo mejor es consultar al pediatra.
Solución a tiempo
El tratamiento de la obesidad infantil se basa fundamentalmente en la combinación de una limitada dieta con el aumento de la actividad física. La terapia empieza con el aprendizaje de autocontrol, y es necesario que el niño reciba estímulos positivos, para que mejore su autoestima y seguridad en sí mismo. El papel de la familia es fundamental porque, en otras palabras, el trabajo inicial se basa en combatir la ansiedad y al abatimiento, sentimientos que pueden provocar un aumento de peso de un niño. En segundo lugar, hay que estudiar los hábitos alimentarios y conductuales del niño para detectar mejor lo que provoca su obesidad.
Una alimentación correcta
La comida debe tener su lugar, su hora, y su control. Normalmente sea por errores, obsesiones, o por el desconocimiento de sus padres, los niños consumen más cantidad de alimentos de la que necesitan, y su alimentación es muy alta en grasas y azúcares (aportados con la ingesta de carne, alimentos precocinados y en los dulces y bollos). Es necesario aumentar el consumo de verduras, legumbres, frutas y pescado. Además, cada vez son más los niños que salen de casa sin desayunar: el 6,2% de la población infantil y juvenil no desayuna habitualmente y sólo el 7,5% de los niños toman un desayuno equilibrado, compuesto por leche, fruta o zumo e hidratos de carbono. El desayuno es una de las comidas más importantes del día, y está directamente implicada en la regulación del peso. Es fundamental que, dentro de los condicionantes de nuestro estilo de vida, los padres vigilen y eduquen a sus hijos en materia de alimentación. Combatir la obesidad infantil evitará las numerosas enfermedades y complicaciones de salud del niño y del futuro adulto, y con todo ello se está más cerca de lo más importante: será una persona más feliz.