Las ventajas del “marketing social corporativo”
Conformarse con un posicionamiento en el mercado es infravalorar el poder de una marca. La imagen de empresa engloba una serie de valores, conceptos y mensajes intrínsecos que la “conectan” con su clientela y con la que la clientela se siente identificada. Este vínculo emocional inconsciente existe desde los mismos inicios del comercio, aunque no se haya conceptualizado hasta el boom de la mercadotecnia. Hoy todo el mundo ha oído hablar de la “imagen corporativa” y es que la identidad de una empresa es un valor en sí mismo. Intangible, pero un valor, y el patrocinio, es la fórmula más eficaz para sacarle rendimiento. La cultura y el deporte son los ámbitos donde más se emplea esta herramienta de mercado por su influencia en la sociedad. La primera, como elemento dinamizador y motor de progreso y la segunda, por su aportación a la sociedad del bienestar. Desde que deporte y publicidad se dieron la mano, no sólo no han vuelto a separarse, si no que se alimentan mutuamente.
El feedback entre deporte y la publicidad
Son muchos los deportistas que dependen de la aportación económica de las empresas para su preparación y mantenimiento en la competición de una modalidad deportiva. En el caso de algunos clubs, estadios y otras instalaciones, una importante fuente de ingresos procede de la publicidad, por no hablar de las competiciones deportivas que se subvencionan con capital privado o, directamente, son una iniciativa de una empresa. No son inversiones en saco roto. A cambio, el patrocinador se asegura de que su mensaje llega, y lo que es mejor, que lo hace con ventaja respecto a la competencia.
Porqué elegir el patrocinio
Debido a la saturación en los medios de comunicación, el ciudadano de un país desarrollado con acceso a cinco canales de televisión, está expuesto a unos 1.850 anuncios publicitarios al día. El patrocinio elimina de forma natural los agentes de distracción, ya que el público al que nos dirigimos está centrando voluntariamente, aunque de manera indirecta, su atención en nuestro mensaje; tenemos pues, la efectividad y a costes más reducidos que con otras técnicas de marketing. Otro punto fuerte es su versatilidad. El patrocinio es una de las herramientas que más se adapta en función de los objetivos: desde dar a conocer una empresa, cumplir las metas más ambiciosas de ganar visibilidad de marca en el mercado, presentar una oferta concreta, o lo que uno quiera imaginar. Su complicidad al compartir valores con el cliente es garantía de fidelización y dado el carácter social anteriormente comentado, la persona puede llegar a adquirir cierto grado de compromiso con la marca.
El marketing social corporativo tiene su máximo exponente como arma de marketing en el sector de los clubes y gimnasios. Estas instalaciones pueden servir como soporte publicitario de otras firmas, pero como empresas que son pueden también servirse de esta técnica para ganar su propia presencia. Sirva a modo ilustrativo: las paredes de un gimnasio pueden publicitar distintos productos relacionados con la práctica del deporte (ropa, complementos deportivos, suplementos deportivos…) y a su vez, puede servirse del patrocinio para ganar presencia en su área, subvencionando algún tipo de evento público.