Hay que concebir los clubes de fitness como auténticos motores de creación y regeneración de la vida urbana, pero también como verdaderos equipamientos multifuncionales. Abiertos el máximo de horas y días de la semana posible, con propuestas que abarcan un gran abanico de edades, la clave de los buenos clubes de fitness se basa en que los gerentes no sean prejuiciosos, ya que sea cual sea la edad, condición física o sexo de los usuarios, éstos acudirán y encontrarán una actividad a su gusto para practicar. Se trata de una concepción multifuncional del club de fitness.
Ahora bien, al igual que no hay dos personas idénticas, tampoco existe un único tipo de club. Cada centro debe estar enfocado hacia la personalidad de sus propios usuarios para que éstos se sientan identificados. De esta manera, el concepto de interiorismo y la distribución de los espacios en la instalación deportiva han de realizarse desde un punto de vista humano. Existen clubes extrovertidos y otros de marcado carácter introvertido, cada uno de ellos con su propia idiosincrasia y una decoración que les identifica. En los primeros se potencia la efervescencia visual, de forma que todo el mundo y todas las actividades están conectados a la vista, desde casi todos los puntos: piscinas, áreas de fitness, espacios de actividades dirigidas… Todo está interconectado a través de visiones cruzadas de espacios, atmósferas y ambientes. Por otro lado, los clubes introvertidos huyen de esa mezcla visual, de esa explosión de los sentidos, siguiendo una propuesta mucho más relajada. Optan por crear áreas donde las actividades están mucho más independizadas, en las que el usuario encuentra la tranquilidad y el recogimiento que desea. Son las dos caras de una misma moneda: sentirse a gusto en un espacio dedicado al deporte y la salud.
Integración del diseño gráfico
Otro concepto importante es integrar el diseño gráfico en la propia arquitectura. Por ejemplo, hay que evitar el convencionalismo a la hora de elegir o diseñar los carteles informativos. Es mejor que el texto no predomine sobre la imagen. Se puede crear un código cromático y de imágenes, a través del cual el cliente identifica lo que la dirección del club pretende anunciar en los carteles. Este tipo de información, visual e intuitiva acaba por dar vida a un ambiente colorista y desenfadado. Junto al impacto visual, se obtiene una lectura homogénea y unitaria en todos los centros, que lleva a universalizar todavía más la sensación viva y humana necesaria en este tipo de ámbitos.
Ahondando un poco más en el concepto de los clubes de fitness y las tendencias que dictan su día a día, también resulta fundamental hacer hincapié en la búsqueda y en la aplicación de soluciones novedosas con respecto a la construcción de los centros y los materiales utilizados. La imagen es importante, pero cuidarse por dentro lo es todavía más. Así, experimentar con materiales relativamente novedosos para el uso de espacios, está a la orden del día, especialmente cuando éstos están enfocados hacia la reducción del mantenimiento futuro de las instalaciones. Hay que tener en cuenta que los centros deportivos son lugares con un gran número de usuarios diarios y ambientes relativamente agresivos que tienden al desgaste del entorno, de ahí que el mantenimiento sea un punto a cuidar en cada nuevo proyecto. Pensemos, por ejemplo, en una de las grandes aportaciones en esta materia: las grandes vigas de madera laminada para cubrir grandes espacios, como las piscinas. Desde su aplicación a principios de los años noventa, no sólo han aportado grandes ventajas al sistema de mantenimiento, sino que han conseguido dar un aspecto más cálido al entorno y, sobre todo, han resultado ser una mejor opción contra los incendios, si se compara con otras soluciones metálicas o de hormigón. Este aspecto funcional y práctico queda también reflejado en la tendencia a minimizar el número de materiales que se utiliza. Siguiendo con el ejemplo de las piscinas, el hecho de usar el mismo revestimiento (alicatados y recubrimientos de zonas húmedas) para el pavimento o la zona de acceso a éstas, hace que se consiga un efecto minimalista, que se compensa con un código de diseño gráfico de fuerte impacto visual.
La importancia del equilibrio
Para dotar aún más de personalidad e identidad a los clubes, otro aspecto interesante en lo referente a su decoración interior es la implicación específica en el diseño de determinados elementos que, bajo la óptica de una estética agradable, una funcionalidad correcta y un mantenimiento mínimo, pueden convivir en un mismo espacio. Si se toma como referencia el mundo del deporte y la salud, y siguiendo un código cromático propio, son innumerables los elementos que pueden y deben formar parte de un todo coherente y unitario. El equilibrio es, de nuevo, algo que nunca debe perderse de vista. Tan minimalista como atractivo, tan cálido como refrescante, un centro de fitness debe ser el reflejo de sus visitantes, con la prioridad de hacer que éstos se sientan cómodos en un marco práctico, desenfadado y transparente. Dicha transparencia, siguiendo la línea del mínimo uso de materiales, también nos lleva a acentuar las instalaciones vistas, que ahorran cualquier tipo de mantenimiento y aportan un cierto orden desde el propio proyecto. El arquitecto Richard Rogers fue uno de los primeros innovadores en la materia, cuando en los años setenta creó el Centro Pompidou de Paris, todo un referente no comprendido en sus orígenes. Las instalaciones vistas, apoyadas en un buen estudio técnico, permiten ahorros energéticos realmente importantes. Colocar maquinaria en posiciones lógicas, incluso a la vista, puede resultar de lo más saludable para la vida de un centro u obra arquitectónica. Una cuidada disposición lleva a un mejor mantenimiento.
El club como elemento de vida social y urbana
Las fronteras de un centro deportivo van más allá del propio deporte. Un buen club de fitness debe erigirse como un auténtico elemento de vida social y urbana, sustituyendo a toda una serie de propuestas que, durante muchos años, han tenido validez, pero que han sido reemplazadas por las propuestas multiusos de este tipo de centros. Sólo hay que atender a la proliferación del mundo infantil y de la tercera edad en este ámbito. Los centros deportivos se convierten en guarderías, en casinos de barrio, en lugares donde la gente va a relacionarse… Esto implica que haya que ser mucho más cuidadoso con el diseño de los elementos para hacerlos accesibles y comprensibles. Desde un punto de vista arquitectónico y de diseño, se trata de un reto novedoso y necesario. Para ello, tener una mano unitaria que dé continuidad a todos los espacios es imprescindible, ya que, aunque hablemos de soluciones diferentes, debe percibirse un toque muy particular. Cuando alguien se encuentra a gusto en un espacio, nunca analiza qué es lo que le lleva a sentirse así. Los profesionales de la arquitectura saben que existe una sucesión de detalles que han sido minuciosamente pensados para que la gente se sienta bien en determinados lugares. Es un proceso, no una serie de detalles aislados, y en ese proceso radica la clave: todo está pensado para que esa continuidad en los espacios haga a la gente sentirse cómoda. Son soluciones de detalle que, en general, la gente no percibe, pero que les lleva a captar una sensación final global, es decir, sentirse bien. Y en un centro de fitness, sentirse bien equivale a que todo aquello que te rodea, ya sean grandes elementos visuales o pequeños detalles decorativos, forma parte de un todo que transmite auténtica naturalidad.