El continuo crecimiento que está experimentando el sector del fitness-wellness en nuestro país se ha visto reflejado en muchos aspectos: implantación de grandes cadenas extranjeras con fuertes planes de expansión, remodelación de los antiguos gimnasios de barrio, crecimiento en la demanda de profesionales cada vez más cualificados y capaces de atender a una variedad de clientes cada vez más exigentes.
Uno de estos aspectos ha sido la diversificación de la oferta de equipamiento de musculación como nunca anteriormente había existido. Han surgido nuevos fabricantes, y las marcas con mayor arraigo y tradición han modernizado sus líneas con el fin de dar cabida a las nuevas demandas existentes. La mejora de las técnicas industriales así como la investigación científica, han tenido un papel importante en los cambios sustanciales que se han producido en la calidad actual del equipamiento.
Tanta variedad de producción, mejoras de calidad e innovaciones constantes pueden llegar a crear confusión en la persona, empresario o director encargado de determinar dónde y cómo se tiene que emplear una de las inversiones más importantes de cualquier centro de fitness: la compra del equipamiento que le permitirá desarrollar las actividades a las que va a ser destinado.
El presente trabajo quiere ofrecer una herramienta básica y de fácil manejo, que permita tener en cuenta los diferentes aspectos que influyen en la compra de esta maquinaria pensando exclusivamente en la sala de fitness, evitando caer en la parcialidad evidente y la falta de criterio objetivo que algunos comerciales nos transmiten cuando les consultamos. Y es que la profesionalidad de un comercial no se mide por su nivel de ventas, sino por el logro de que su cliente realice una compra a medida de sus circunstancias y necesidades.
De esta forma el empresario podrá comparar las diferentes ofertas de forma asequible y tomar una decisión consecuentemente, incrementando las posibilidades de amortizar la inversión y no lamentar malas adquisiciones que perjudiquen al negocio.
Antes de exponer los criterios fundamentales para la compra de cualquier maquinaria, nos gustaría remarcar los dos puntos básicos que determinan el diseño o la remodelación de una sala de fitness y que, por su importancia, condicionan a su vez cualquier otro aspecto a tener en cuenta a la hora de tomar la decisión. Son los siguientes:
1.- Presupuesto
Aunque se trata de un condicionante del comprador y no del producto, no deja por ello de ser el motivo principal que marcará la adquisición de un equipamiento u otro. Conocer el presupuesto disponible desde el principio nos va dejar un abanico de 4-8 casas comerciales que puedan cubrir nuestras necesidades respetando ese máximo.
2.- Necesidades del centro
Uno de los apartados más descuidados en el diseño de las salas de fitness es la determinación de las necesidades reales de sus clientes. Este apartado podría ser perfectamente motivo de otro artículo, pues depende de diversos factores a su vez (tipo de centro, espacio disponible, actividades que se van a desarrollar, circulaciones, estilo de dirección técnica, etc.). El número de elementos que necesitamos de cada tipo está en función de un concepto, que se denomina unidad de ejercicios, y que depende de cuántas personas queremos que trabajen de manera simultánea en una sala.
En función de todos estos aspectos, de nuevo podremos ajustar nuestra elección a un grupo más reducido de marcas comerciales.
Criterios fundamentales para la selección del equipamiento
1.- Precio: Sin tener en consideración la maquinaria destinada a uso doméstico, cuyo uso en un centro de fitness nos ofrece muy pocas garantías, así como una durabilidad mínima, los precios por unidades básicas de cualquier sala de musculación (press de banca, prensa, máquina de extensiones de cuádriceps, etc.) varía en función del tipo de máquina y la casa comercial entre los 1.000 y los 5.000 € aproximadamente. En muchas ocasiones no nos tenemos que dejar engañar por el precio del producto, pues éste no refleja su calidad real. Por ello, aunque este factor sea fundamental, tenemos que tener muy en cuenta los otros factores para discriminar realmente aquellas ofertas que más nos interesan. La elección de un equipamiento, por tanto, deberá considerar no tanto su precio (valor monetario) como su coste final (conjunto de gastos asociados a la compra de una maquinaria, incluido el precio).
2.- Imagen: La impresión estética de un equipamiento, junto con su precio, sigue siendo uno de los parámetros más determinantes en la elección del equipamiento. No vamos a negar su peso específico en cuanto a la impresión que genera en los posibles clientes que visitan la instalación, así como en la creación de un clima agradable de entrenamiento. Sin embargo, esta impresión favorable se derrumba en poco tiempo (1 o 2 meses a lo sumo), si el cliente comprueba que ese equipamiento maravilloso es incómodo, difícil de manejar, su entrenador no para de criticarlo y apenas lo utiliza.
3.- Diseño biomecánico: Este punto, en muchas ocasiones, no es tan determinante para el comprador como el precio de la máquina o su imagen, olvidando que en última instancia la compra de un equipamiento debería basarse en que cumpla la función para la que fue creado: el entrenamiento de nuestros clientes. Un buen diseño reduce el riesgo de lesión y aumenta la eficacia de los movimientos, lo que se traduce en que nuestros clientes consiguen más rápidamente sus objetivos y, en última instancia, en la fidelización de los mismos. ¿En qué debemos fijarnos para saber si el diseño de una máquina es adecuado?
a) Idoneidad del movimiento: El recorrido de la máquina permite realizar una técnica correcta a un espectro amplio de usuarios, favoreciendo la activación de los músculos a los que va dirigido el ejercicio. Nuestra recomendación en este punto siempre es el de probar el equipamiento con detenimiento y, si es posible, consultar con alguna persona que lo tenga en su centro y haya visto su funcionamiento a lo largo del tiempo.
b) Sistema de regulaciones y comodidad: La máquina tiene un completo sistema de regulación que le permite adaptarse a diferentes morfologías de personas (altas, bajas, obesas, etc.). La comodidad de los asientos y apoyos será un aspecto determinante en el confort del usuario durante su entrenamiento.
c) Accesibilidad: En la medida de lo posible, tanto el acceso como la salida de la máquina han de ser cómodos y no tener obstáculos.
d) Facilidad de manejo: Los ajustes necesarios para comenzar el ejercicio deben ser mínimos y muy sencillos, nuestros clientes podrán aprenderlos sin mucho esfuerzo y nos ahorraremos que estén preguntando o solicitando la ayuda de nuestros técnicos continuamente.
e) Seguridad: Dispone de mecanismos o dispositivos destinados a disminuir el riesgo de que se produzca un accidente (limitadores de recorrido, liberadores de carga, cordones cortacorrientes, soportes para un ayudante) o a minimizar los posibles daños de los clientes, en el caso de que llegue a producirse (paro automático ante falta de presión, recubrimientos de tornillos o bordes puntiagudos).
4.- Garantía: Es un signo de la confianza que el fabricante deposita en la calidad de su equipamiento y de la durabilidad del mismo. La inversión que se realiza en equipamiento habitualmente suele ser cuantiosa y la esperanza de vida depende de si es cardiovascular (5-7 años) o si es maquinaria de entrenamiento con cargas (15-20 años). Todos los comerciales asegurarán que el equipamiento que ellos venden es extremadamente resistente y duradero, pero si su empresa no es capaz de respaldar esa afirmación con un plazo de garantía en consecuencia, no se crean tales afirmaciones. Especial atención merece la garantía de los equipos cardiovasculares, pues suelen ser los que mayor uso reciben y, por tanto, los que más servicio técnico requieren, causando un mayor trastorno al funcionamiento del centro si se averían. Habrá que asumir que algunos componentes como la tapicería, los selectores de carga o los cables tengan garantías inferiores, aunque lo recomendable es que nunca bajen de un año.
5.- Servicio de posventa: No se engañen. Todas las máquinas, por muy resistentes que sean, por mucha garantía que tengan y por mucho dinero que hayan costado es probable que se averíen. Y una vez que se avería una máquina, los motivos por los que se ha producido dicha incidencia (mal uso, poca calidad de la máquina, desgaste lógico con el tiempo) quedan en un segundo plano. Lo importante en esta situación es que reparen el equipamiento afectado lo antes posible y con las mínimas molestias para nuestros usuarios. Al igual que en el anterior apartado, en esta ocasión tampoco se fíen de las palabras del vendedor, soliciten un contrato de mantenimiento por escrito donde se garantice la atención en un plazo de 24-48 horas, sea cual sea localización de su centro dentro de la geografía española. El origen e importación de los recambios es otro aspecto muy importante a tener en cuenta, sobre todo cuando una banda deslizante tiene que viajar desde Taiwán para remplazar la nuestra.
6.- Área que ocupa: El espacio es un bien muy preciado en cualquier centro de fitness. Hay pocas cosas que incomoden más a los clientes que la falta del mismo y la sensación de agobio que produce. En muchas ocasiones las necesidades que hemos determinado para nuestros clientes no cuadran bien con el espacio disponible. En estos casos será muy importante que la superficie ocupada por cada máquina (footprint) sea lo más reducida posible. Ciertos elementos cardiovasculares tienen verdaderos problemas en esta cuestión. Siempre es interesante que una vez elegidos los tres o cuatro candidatos, se les solicite una distribución de sus máquinas en nuestras salas en soporte informático.
7.- Certificación de calidad: Aunque no es un valor muy extendido entre los diferentes proveedores de equipamiento de musculación, tener el respaldo de una certificación de calidad nos informa de que existe un control independiente de los sistemas de gestión de toda la organización, con el fin último y exclusivo de mejorar la satisfacción del cliente.
En el entorno europeo, tanto la normativa ISO 9001 (gestión de calidad) como la ISO 14001 (gestión medioambiental) son dos buenas referencias a tener en cuenta.
8.- Otros intangibles: Una vez que hemos analizado los apartados anteriores, puede que, en ocasiones, se dé el caso de tener que elegir entre dos o tres propuestas muy similares. Para decantar la balanza por una oferta en concreto podemos tener en consideración los siguientes puntos:
a) Gama de productos amplia, posibilidad de adaptar o modificar alguna máquina sin elevar mucho su coste.
b) Gastos de transporte e instalación.
c) Opciones financieras para la compra (leasing, renting) y descuentos aplicados en función del volumen de maquinaria encargada.
d) Valoración económica y retirada gratuita del equipamiento obsoleto.
e) Formación gratuita o con importantes descuentos de los técnicos del club.
f) Apoyo publicitario y promocional al club.
g) Imagen de marca, presencia en medios de comunicación y participación en eventos importantes del sector.