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Cómo ahorrar energía en los clubes

En los últimos años, el consumo energético en los clubes de fitness ha crecido exponencialmente. Tanto es así que el gasto de esta partida constituye el segundo coste más importante tras los gastos de personal. De ahí que sea necesario analizar la situación de cada centro y establecer una serie de medidas correctoras para optimizar tanto los recursos energéticos como los hídricos.
Lo que es evidente es que reducir el suministro energético no significa menoscabar el confort de los socios ni la calidad del servicio. Además, los beneficios son claros: rentabilidad económica y sostenibilidad medioambiental.

Análisis de situación
Uno de los primeros pasos que ha de llevar a cabo el gestor de un club es realizar una pequeña contabilidad energética a partir de los consumos anuales de energía eléctrica, así como de combustible y agua. Con estos datos, el responsable del centro obtiene los ratios de consumo energético de la instalación, con lo que puede hacer una clasificación de su establecimiento desde el punto de vista de la eficiencia energética, así como tomar las medidas necesarias para reducir el consumo y el coste de la energía.

Acciones concretas 
Para reducir el coste del consumo energético en un club, hay que optimizar el contrato y la instalación. Si se tiene en cuenta la optimización de la instalación, existen varios aspectos mejorables:
1.- Iluminación: Constituye el 15% del consumo total de energía en un centro deportivo. Mediante la integración de la luz natural y la inclusión de un sistema de control se consigue una reducción importante del consumo. Algunas de las medidas concretas que se pueden desarrollar son:
-Utilización de lámparas fluorescentes con balastos electrónicos.
-Uso de lámparas de descarga para zonas deportivas interiores o en piscinas climatizadas.
-Instalación de lámparas fluorescentes compactas, que son capaces de reducir el consumo energético hasta un 80%.
-Sustituciones luminarias: mejoran las condiciones visuales.
-Aprovechamiento de la luz diurna.
-Inclusión de un sistema de control y regulación, que asegura una iluminación de calidad mientras es necesario y durante el tiempo preciso.
2.- Calefacción y aire acondicionado: Esta partida suele ser la principal consumidora de energía en las instalaciones deportivas. Para reducir el coste, hay que llevar a cabo lo siguiente:
-Considerar las características constructivas. La demanda térmica depende de la ubicación y la orientación del edificio, los cerramientos utilizados, el tipo de carpintería y acristalamiento, etc.
-Control y regulación: controlar su uso en función de la demanda.
-Free-cooling: aprovechar la capacidad de refrigeración del aire exterior para refrigerar el edificio.
-Aprovechamiento del calor de los grupos de frío. En las instalaciones de aire acondicionado, el calor del condensador que extraen los equipos frigoríficos puede ser utilizado para la producción de agua caliente, que se requiere en otra parte de las instalaciones.
-Recuperación de calor del aire de ventilación.
-Uso de bombas de calor.
-Optimización del rendimiento de las calderas.
-Utilización de calderas de baja temperatura y calderas de condensación.
-Sustitución de gasóleo por gas natural.
3.- Agua caliente sanitaria (ACS): Supone el 25% del total del consumo energético en los clubes de fitness. Las acciones que hay que desarrollar para reducir los costes son:
-Instalar sistemas de bajo consumo de duchas y baños que reducen el caudal suministrado sin perjuicio de la calidad del suministro.
-Minimizar todas las fugas de agua caliente con un mantenimiento apropiado de las conducciones y los grifos de las duchas y los lavabos.
-Evitar temperaturas de almacenamiento muy altas con el fin de limitar las pérdidas.
-Aislar adecuadamente las conducciones y los depósitos de almacenamiento.
-Instalar válvulas termostáticas para limitar y regular la temperatura del ACS, con lo cual se evitan pérdidas de agua caliente gracias al ajuste de la temperatura del grifo.

Prevención y mantenimiento
Aparte de ejecutar este tipo de acciones y otras posibles (por ejemplo, utilizar fuentes energéticas alternativas, como es el caso de la energía solar), otra de las claves para ser energéticamente más eficiente es aplicar un sistema de mantenimiento preventivo. Si éste se realiza de manera correcta, no hará falta tomar medidas correctivas, con lo que, finalmente, se obtendrá un mayor rendimiento de la instalación, una importante reducción de costes y una mejora en la calidad del servicio ofrecido a los clientes.