La práctica del ejercicio físico se relaciona con la reducción del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, la disminución de la presión arterial, la reducción del peso corporal y la mejora de la sensación psicológica de bienestar. Una existencia más plena puede alcanzarse por medio de una actividad física adecuada, una alimentación equilibrada y un control eficiente del estrés emocional.
En nuestro entorno, la década de los 80 se ha caracterizado por el surgimiento de las grandes instalaciones de fitness y el nacimiento de una oferta amplia y variable dirigida a un público cada vez más exigente, que actualmente comienza a tener claros criterios de valoración. El término fitness, tradicionalmente ligado a la aptitud física, ha sido reemplazado por el concepto de wellness con el objetivo de incluir todos aquellos aspectos que contribuyen a mejorar la salud, la calidad de vida y el bienestar. En función de estos objetivos, las instalaciones modernas desarrollan programas preventivos y terapéuticos que requieren una utilización individualizada de los recursos.
La característica más notable en las empresas de nuestro entorno es el afán y la búsqueda de la calidad como mecanismo de superación y de posicionamiento ante la competencia. La demanda de nuestros días exige que la práctica del ejercicio sea segura y eficaz. Los profesionales han hecho un importante esfuerzo individual en actualizar y mejorar sus conocimientos y muchos centros deportivos han incluido el área de medicina deportiva como una parte más del control y el seguimiento de sus clientes. Tal vez sea el momento de preguntarnos: ¿Puede existir una verdadera oferta de calidad y seguridad sin los controles de salud adecuados? Concretamente, ¿es posible que un cliente que contrata los servicios de un entrenador personal tenga la certeza de que la prescripción de ejercicio es la adecuada sin un control médico previo?
Desde el ámbito científico estas preguntas son fáciles de contestar. La prescripción del ejercicio físico debe comenzar con una historia clínica detallada, una exploración adecuada y las pruebas complementarias necesarias para cada cliente, incluidas las analíticas de sangre y las pruebas de esfuerzo cuando éstas estén indicadas.
Es evidente que muchos de los usuarios que acuden a los centros deportivos participan de las ventajas del sistema general de atención primaria tanto público como privado. Frecuentemente se utiliza este hecho como justificación para no incluir los servicios médicos en las instalaciones. Este planteamiento significa desconocer el campo de acción de la medicina deportiva e ignorar el valor añadido que puede proporcionar a todas las actividades que se desarrollan en un club de fitness o un centro de wellness.
Es evidente que se han cometido y se siguen cometiendo muchos errores de gestión al planificar la labor de los centros de medicina deportiva en las instalaciones deportivas. El más frecuente es presentarlo como una unidad aparte, dispuesto solamente para ser utilizado en caso de enfermedad. Por el contrario, debe participar de forma estrecha en la planificación, el seguimiento y la prescripción del ejercicio físico, junto a los entrenadores personales, ofertando programas que puedan atender a las distintas necesidades de los usuarios.
Objetivos del centro de medicina deportiva
¿Es posible realizar un programa de control de peso, obesidad, síndrome metabólico o de hipertensión sin un control y seguimiento médico adecuado?
Lo mismo puede decirse de los programas de espalda, osteoporosis o prevención de las alteraciones del aparato locomotor. ¿O es que los clientes de un club de fitness no presentan estas alteraciones? ¿Es posible alcanzar un rendimiento óptimo, una dieta individualizada y prevenir las alteraciones derivadas del envejecimiento sin el asesoramiento de un equipo multidisciplinar que incluya médico, fisioterapeuta y entrenador personal?
Por ello, los clubes de fitness y los centros de wellness deben desarrollar sistemas de control que les permitan reconocer la aptitud de cada uno de sus clientes y desarrollar una oferta individualizada. Estos objetivos no se consiguen sin una inteligente gestión de los recursos ni sin la voluntad de todas las partes (empresarios, gestores y profesionales de la salud) de trabajar en equipo. En definitiva, los principales objetivos en los que puede colaborar el centro de medicina deportiva son:
-Identificar a los individuos que puedan representar un riesgo para ellos o para los demás al realizar un programa de ejercicio, ofreciendo como respuesta alternativas seguras e indicaciones precisas.
-Establecer un diagnóstico y pronóstico preciso de la condición de salud y de enfermedad de los usuarios.
-Planificar el entrenamiento, tratamiento o participar en determinadas estrategias educativas, junto a los entrenadores personales y otros profesionales de la salud.
-Desarrollar un sistema que tenga como fin la motivación del usuario, teniendo como meta la adherencia a la práctica del ejercicio físico, la mejora de los hábitos de vida y, finalmente, la fidelización a la instalación.
Historial clínico y reconocimiento médico
¿Qué exploración mínima debe realizar un centro de medicina deportiva?
La exploración debe incluir los siguientes requisitos:
-Por medio de la historia clínica se deben reconocer los signos y síntomas de enfermedad, analizar los factores de riesgo de enfermedad, considerar los hábitos de vida y discutir especialmente los aspectos de motivación que puedan ser un obstáculo para la adherencia a la práctica del ejercicio.
-Desarrollar una exploración física adecuada, que preste especial atención a la postura y a las alteraciones del aparato locomotor (alteraciones biomecánicas, utilización de plantillas o selección del calzado deportivo).
-Valorar las características antropométricas (porcentaje de grasa corporal y diámetro de la cintura).
-Analizar la función del sistema cardiorrespiratorio por medio de una prueba de esfuerzo que permita reconocer los riesgos de cardiopatía isquémica y valorar la condición física del sujeto.
-Solicitar las pruebas complementarias (radiografías, analíticas de sangre y orina) que cada situación particular requiera.
Esta exploración inicial permitirá que los entrenadores personales realicen otro tipo de pruebas de campo (pruebas indirectas de consumo de oxígeno, valoración de la fuerza y resistencia muscular y valoración de la flexibilidad), que van a contribuir a que la prescripción del ejercicio sea individualizada y a mejorar los mecanismos de control y seguimiento del entrenamiento.
Durante este proceso el equipo debe considerar las particularidades de la oferta de un club de fitness o un centro de wellness. La actividad debe ser placentera, una causa de motivación para el usuario y una inversión rentable para la instalación. El equipo gestor debe analizar cuidadosamente las ventajas y los inconvenientes de la instauración de este tipo de sistemas. La realidad de nuestro entorno demuestra la baja rentabilidad de las experiencias realizadas, probablemente por deficiencias en la planificación. Mientras no se realicen apuestas más ambiciosas que establezcan el trabajo en equipo como una prioridad, no será fácil encontrar una solución. Sin embargo, el valor añadido que ofrece un centro de medicina deportiva integrado en la oferta de todas las actividades de un club de fitness o un centro de wellness merece una especial consideración. En ninguna otra área de servicios puede exigirse con mayor énfasis la garantía de calidad como en aquellas relacionadas con la salud. Usuarios, profesionales de la salud y empresarios saldrán ampliamente beneficiados.