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Últimas tendencias nutritivas

Hace un siglo, la vida de las personas se trazaba de forma ordenada e incluía un desarrollo lineal: nacimiento- formación- trabajo- matrimonio- familia- vejez- muerte. Esta era la forma de vida de distintas generaciones. Los hijos aprendían el oficio de los padres y asumían las cargas económicas familiares. Las hijas se casaban, daban a luz, criaban a los niños y eran responsables del mantenimiento del hogar.
En las últimas décadas, el modelo de vida ha variado mucho. Nuestra biografía se divide de forma creciente en muchas y diferentes fases de la vida. No existe un oficio determinado que refleje nuestra identidad o una pareja única para toda la vida, sino que nuestro camino vital está compuesto de distintas y complejas relaciones y culturas de trabajo, pareja, formación y tiempo libre.    

¿Qué pregona nuestra cultura alimenticia?
El estilo de vida tiene también mucha influencia en el comportamiento alimenticio de cada uno. Éste cambia y se ajusta de acuerdo con las distintas fases de la vida. Tener distintos puestos de trabajo y el frecuente cambio de oficio son signos de la nueva vida profesional, pero también inciden en la forma de alimentarse. Los antiguos oficinistas, que ahora trabajan en casa como autónomos, cambian su comportamiento alimenticio igual que aquellas mujeres que, tras haber criado a sus hijos, retornan a la vida laboral.
Los jóvenes solteros, que tras una rápida carrera profesional, se deciden por crear una familia y reducir su jornada laboral, se alimentarán en esta nueva fase de su vida de una forma totalmente distinta a la de un directivo que ha dejado su puesto en la central de su empresa en Berlín para ir a trabajar a Singapur.
Los factores que influyen en el tipo de alimentación de las personas no tienen que ver sólo con los distintos lugares de trabajo y el uso del tiempo, sino también con la oferta de comida existente en las cafeterías del centro de trabajo, los supermercados y los restaurantes.
Hace tiempo que, en el tema de la alimentación, ya no se trata de satisfacer fisiológicamente las necesidades básicas, sino que se refuerzan las diferencias sociales y estéticas, además de la búsqueda del disfrute.
 
La alimentación como un factor de wellness
Cada vez más personas se deciden por un estilo concreto de alimentación y seleccionan los alimentos que comen, teniendo en cuenta si es ventajoso para alcanzar su bienestar físico y mental. El concepto “wellness” describe esta tendencia, que busca la salud corporal y espiritual, además de prescribir la práctica del fitness. Antiguamente los hombres tenían mayor poder de decisión en los alimentos que comía la familia, actualmente decide la mujer. Este proceso de feminización de la comida diaria en el hogar abre la puerta a platos más ligeros de verdura o alimentos bajos en grasa. Como consecuencia, en todo el mundo se crean unas tendencias nutritivas, que describiremos a continuación.     

Comida precocinada
El tiempo es dinero. Y como la preparación y elaboración de la comida lleva mucho tiempo, los solteros piensan que estas tareas son poco económicas. La comida precocinada (convenience food) delega el trabajo de la preparación a la industria de la alimentación, permite racionalizar el proceso de cocción e incluso añadir ingredientes para obtener una composición más personalizada. En el futuro, se comprarán menos platos preparados (listos para calentar y consumir) y más ingredientes precocinados para que el consumidor los combine de manera rápida y sencilla. 

Comida rápida informal
La contradicción entre la necesidad (con frecuencia, comer rápido) y el deseo (alimentarse de forma saludable y sin renunciar al disfrute culinario) proporciona una nueva tendencia alimenticia: la comida rápida informal (fast casual food). Esta tendencia combina la funcionalidad de McDonalds con las cualidades culinarias de la comida europea y asiática. Como producto de la globalización, la comida rápida informal se basa en distintas cocinas tradicionales del mundo. El sushi, la  paella, el kebab, el falafel y la pizza han introducido la tendencia y se convierten en los padrinos de nuevas creaciones culinarias, que ampliarán la variedad de la comida rápida.

Comida manufacturada
Los productos manufacturados se pueden comer sin problemas durante un trayecto en coche o mientras se trabaja. Debido a que estos aperitivos se consumen sin mucha atención, las impresiones sensoriales al comer no son muy elevadas, por lo que los productos deben, en sí mismos, ser atractivos. Por ello, existen muchos aperitivos y pastas con distintos colores y sabores.    

Comida lenta
Como movimiento contrario a la forma de comer sencilla y rápida, se encuentra la tendencia de comida lenta (slow food), que supone una selección a conciencia de ingredientes naturales y una preparación y elaboración que lleva tiempo, pero que no incluye muchos adornos. Se trata de un tipo de movimiento culinario con el que se disfruta y que requiere mucho tiempo y gran calma. La preparación y la ingesta de los alimentos suponen una celebración para aquellas personas que apoyan esta tendencia de nutrición. La corriente de comida lenta se combina, mayoritariamente, con otros movimientos que se describen a continuación.     

Comida con denominación de origen
Un efecto secundario de la creciente industrialización y globalización en la producción de los alimentos es el distanciamiento. Cada vez más consumidores buscan consejos y una mayor orientación para definir su alimentación. Aquí juega un papel muy importante el origen de los productos. Es fundamental que esté controlado. El antecedente a esta corriente de comida con denominación de origen (DOC food) fue el vino. El mercado de este tipo de comida se establece en regiones de interés para el turismo. Cuando tienen éxito en promocionar el estilo culinario específico del lugar entre los turistas, después lo transmiten al resto de consumidores.     

Comida natural y ética
Hace pocos años, el consumo de alimentos biológicos era, en un principio, algo que sólo se planteaba en las sociedades urbanas. En un futuro próximo, este tipo de alimentación basada en la comida natural y ética (nature and ethic food) será apoyada por la tendencia wellness y se convertirá en el modo de vida de personas culturalmente creativas. El segmento de la comida ética o políticamente correcta cuenta con un crecimiento espectacular en el comercio al por menor. La oferta de alimentos producidos de manera biológica obtiene beneficios gracias al incremento de la disposición de los clientes, que son capaces de pagar más para obtener productos naturales. Con la adquisición de alimentos éticamente correctos se logra disfrutar de una conciencia más tranquila.

Comida limpia o higiénica
Los alimentos que producen alergias crecen constantemente en número. Por ello, los productos que están libres de ingredientes alérgicos tienen un gran futuro. Los consumidores de la comida limpia o higiénica (clean food) cuentan con la misma filosofía que los seguidores de la comida lenta y natural. La corriente de la comida higiénica no sólo gana adeptos entre las personas alérgicas, sino también entre aquellas que se preocupan por el tipo de ingredientes y conservantes que se añaden a los alimentos convencionales.    

Comida funcional
Los productos que cuentan con un enfoque saludable, como la margarina que reduce el colesterol y los zumos de frutas con extractos de té verde, entre otros, fueron los precursores de la tendencia de la comida funcional (functional food). La próxima generación de alimentos buscará cubrir las necesidades específicas de distintos grupos de consumidores: deportistas, niños, personas mayores y ciudadanos con problemas de peso o digestión.