Un equipo de investigadores liderado por la Dra. I-Min Lee ha realizado un estudio para examinar la asociación entre la práctica de ejercicio y el riesgo de sufrir un ictus cerebral. Desde el punto de vista fisiológico, la actividad física puede disminuir el riesgo de desarrollar este accidente; sin embargo, los estudios epidemiológicos realizados han dado resultados divergentes.
Ha sido un estudio prospectivo de cohorte de 21.823 hombres de 40 a 84 años, seguidos durante un promedio de 11,1 años. Al inicio del estudio informaron sobre la frecuencia de práctica de ejercicio vigoroso así como de su estado general de salud y antecedentes. Se utilizó un modelo de riesgos proporcionales de Cox para analizar los datos. Los investigadores concluyen que en el estudio disminuyó en los hombres la asociación entre la práctica vigorosa de ejercicio físico con el riesgo de desarrollar un ictus cerebral.
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