Medidas para un consumo adecuado

Consumimos más de la necesaria y desperdiciamos todavía más... El agua es esencial para el bienestar pero se tiende a un gran error: identificar el mayor consumo con un mayor nivel de vida. Una ducha de cinco minutos proporciona exactamente el mismo confort que una de quince por tanto el bienestar se obtiene por un mayor disfrute y no por una mayor cantidad. El consumo medio de agua en centros deportivos, gimnasios y piscinas varía ente los 60-90 litros/persona/día. Cuando se utilizan sistemas economizadores el consumo se puede reducir llegando a niveles inferiores a 40 litros/persona/día. La sensibilización sobre la escasez del agua no sirve de nada si no va seguida de la puesta en marcha de actuaciones para administrarla de manera eficiente.

Medidas estructurales
Algunas medidas de ahorro son estructurales sólo pueden adoptarse durante la construcción del centro o al reformarlo como por ejemplo la instalación de fontanería en la que es tan importante la eficiencia como el diseño y la ergonomía de uso. También es una oportunidad para establecer un sistema de reciclaje de aguas (ejemplo, recolectar el agua de las bajantes o el agua sobrante de los rebosaderos de las piscinas para abastecer cisternas...). Es interesante la instalación de contadores que permitirán el control de consumos y fugas así como el uso de equipos hidro-eficientes (clase A). Está demostrado que esta inversión se amortiza muy rápidamente sobretodo en los establecimientos uso público. A la hora de instalar el equipo de climatización emplear el más adecuado no sólo va a hacer más confortable la estancia sino que permitirá un gasto hidro-energético ajustado a las necesidades. Además se puede prever la recuperación del agua de sus torres de ventilación y/o condensación para otros usos. En el caso de recurrir a la decoración con plantas considerar la elección de especies que requieran poco riego, y por supuesto, para el ahorro del consumo es fundamental la implementación de economizadores de agua.

Grifos
La grifería monomando es la más utilizada y hay varios dispositivos que se pueden incorporar para economizar agua como los mecanismos de apertura en dos etapas: se ha demostrado que al menos seis de cada diez personas que usan este lavabo lo hacen empujando la maneta de abajo hacia arriba hasta el final del recorrido y regulan el caudal deseado dando golpecitos hacia abajo. Los sistemas de control de apertura ofrecen un freno en la posición central del grifo. Con este sencillo mecanismo se puede ahorrar 5% por ciento de agua. Una de las mejores opciones es la instalación de grifos temporizadores. Con él se elimina el riesgo del gasto innecesario de agua por olvido. Además permite regular el caudal de agua y son los sistemas más aconsejados en lugares públicos con problemas de vandalismo. En ambos casos se puede instalar un perlizador en la boca de salida del grifo que además de mezclar el agua con aire y evitar que el agua salpique tiene ventajas sobre los filtros convencionales como ser más eficaz para jabones líquidos y dar la sensación de utilizar un caudal mayor y más agradable. Pero sobre todo estos dispositivos garantizan ahorros mínimos del agua del 50% pudiendo llegar dependiendo de la presión hasta un 70%. Por último, aunque cada vez menos, todavía se pueden ver grifos de volante. También a estos modelos se les puede cambiar la montura clásica de zapatas por monturas de cerámica que permiten la apertura y cierre de agua en un cuarto de vuelta evitando los problemas de apriete y cierre con las fugas y goteos que conllevan y si el grifo no es demasiado antiguo se pueden aplicar también los perlizadores.

Duchas
A la hora de economizar agua en la ducha es más eficaz actuar sobre la salida del agua: ajustando el caudal y empleando temporizadores. A mayores se puede actuar con la grifería sustituyendo los cabezales y mangos por otros ecológicos o eficientes como las alcachofas de hidro-masaje por turbulencias y los cabezales con limitador de caudal incorporado. Con estos sistemas se puede ahorrar hasta un 60% de agua.

Inodoros
El inodoro es el sanitario que más agua consume siendo por detrás de las duchas el segundo más utilizado en los gimnasios y centros deportivos. De media una persona suele ir cinco veces al baño cada día: cuatro por micción y una por deposición. La retirada de líquidos requiere sólo de dos o tres litros mientras que para arrastrar sólidos suele ser necesario el tanque completo (9 litros). Hoy en día casi todos los fabricantes ofrecen cisternas o tanques empotrados con doble pulsador. Si este mecanismo se emplea correctamente se puede ahorrar un 50% de agua respecto a un inodoro de descarga completa. En instalaciones más antiguas el tanque o cisterna del inodoro suele estar a la vista. En este caso el pulsador o tirador puede funcionar por descarga completa o tener un mecanismo para interrumpir la caída del agua (en el caso del pulsador la descarga cesa al dejar de presionar y en el caso del tirador al bajarlo a su posición normal). Dado que en apariencia no se puede apreciar es aconsejable indicar el funcionamiento con alguna pegatina.

Redes de distribución
Un factor muy importante en el gasto de agua es la presión de los circuitos de distribución y la pérdida de carga de éstos cuando se consume agua simultáneamente en varios puntos. La mayoría de las líneas de reparto llevan un exceso de presión para que en simultaneidad puedan abastecer el agua que se demanda, lo que produce un elevado gasto innecesario de agua. Para evitar esto la solución ideal es intercalar reguladores de presión en los ramales finales de manera que se proveerá más agua únicamente allá donde se necesite. Con independencia de las posibles actuaciones comentadas es fundamental el correcto mantenimiento de las instalaciones para evitar y detectar posibles fugas así como llevar a cabo medidas de formación y concienciación (pósters, pegatinas...) tanto del personal del centro como de los usuarios sobre las políticas de ahorro (uso responsable del agua, lavado de toallas, etc).