
Relajación, sudoración, recuperación muscular, huesos y piel en perfecto estado… estos son los beneficios que puedes ofrecer gracias a las terapias a base de calor ya que sus aportaciones, tanto a nivel psicológico como físico, son innumerables. Un clásico en tratamientos de Wellness que ha evolucionado hasta ofrecer un amplio abanico de posibilidades para elegir a tus clientes según sus necesidades.
Apto para deportistas
En el ámbito de la recuperación deportiva las terapias con calor juegan un papel importante ya que entre sus beneficios está el de permitir al organismo que tras un esfuerzo durante el entrenamiento, el músculo se recupere. En la rehabilitación también ayuda a disminuir el dolor y las dolencias de los tejidos. Un aumento del flujo sanguíneo ayuda a reducir la rigidez de los músculos, de ahí sus propiedades calmantes. Pero el relax que proporcionan las terapias con calor no ha de despistar; el agua sigue siendo imprescindible para evitar la deshidratación.
Sauna: apuesta por lo clásico
Sauna de infrarrojos
Este tipo de sauna incluye un mecanismo que trabaja con la ‘conversión’ calentando los tejidos internos pero sin dañarlos, pidiendo a nuestro cuerpo que reaccione como sabe: sudando. Con esta transpiración la sauna ayuda a eliminar células muertas. Otro de sus beneficios es la estimulación de la circulación sanguínea, además de ayudar en el alivio de dolores, ya que tiene propiedades antiinflamatorias y terapéuticas en enfermedades como la psoriasis o la artritis. Aunque sin duda la propiedad que la ha hecho más popular es que ayuda a eliminar grasa quemando calorías, rebajando peso y eliminando algo más que agua. A nivel psicológico ayuda a reducir el estrés y re-equilibrar el sistema nervioso.
-A nivel técnico cuenta con un clima de entre 90 y 100ºC y una humedad relativa del 10-15%
-Recomendaciones: En este tipo de sauna no son necesarias las interrupciones.
Sauna tradicional finlandesa
La sauna finlandesa emplea el calor seco que surge al calentar las piedras no arenosas cuando estas alcanzan su temperatura máxima. Esta fuente de calor propicia la sudoración y con el aumento de calor en el cuerpo el ritmo cardiaco también crece, lo mismo ocurre con la vasodilatación que también va en aumento. Elimina impurezas de la piel y mejora el sistema respiratorio. Tiene propiedades curativas e higiénicas.
-A nivel técnico emplea un calor seco que oscila entre los 80 y 100ºC aunque la humedad no llega al 15%. Suele ser de madera de pino báltico o hemlöck.
-Recomendaciones: No se aconseja en ancianos, embarazadas o personas con problemas de salud porque aumenta mucho el ritmo cardiaco. Lo ideal es combinar exposiciones de 15 minutos con salir de la sauna y refrigerar el cuerpo. Tampoco es aconsejable recibir más de dos sesiones semanales.
Baños y tumbonas: el acabado perfecto
Baño turco
Relajación e hidratación. Este sistema emplea calor húmedo con aceites esenciales disueltos. El característico vapor del baño turco, a modo de niebla, ayuda a la purificación del organismo aunque el nivel de sudoración no es excesivamente alto. También estimula el sistema nervioso y hormonal.
-A nivel técnico el clima que se logra oscila entre unos 45ºC y 60ºC aproximadamente, y con una humedad relativa del 99%.
-Recomendaciones: Combinar con sesiones de masaje.
Baño termal
Relajación y sudoración son las principales ventajas de la termoterapia. Favorece la limpieza de toxinas y además equilibra física y psíquicamente. Aporta relajación pero sin deshidratar y beneficia el funcionamiento del aparato respiratorio.
-A nivel técnico, la temperatura es de 20ºC a nivel suelo, 40º a 1,5 mts y de 50ºC a nivel de la cabeza.
-Recomendaciones: Duración aproximada entre 15 y 30 minutos alternando cada 5 minutos con ducha de agua fría o piscina de tonificación. Admite sesiones diarias.
Tumbona Térmica
El broche de oro para relajarse tras aplicar un tratamiento. Su diseño anatómico garantiza el confort del cliente.
-A nivel técnico, cuenta con una temperatura de 38º en la superficie. Puede tener o no recubrimiento cerámico.
-Recomendaciones: Son perfectas para combinarlas con otros tratamientos como saunas o baños, formando parte de la fase de reposo en la que se intensifica las propiedades del paso anterior.
Ducha vichy bitérmica
Combina ciclos de agua caliente y fría, pasando de 40º a 10ºC. Se utiliza para dar masajes o retirar productos empleados en los mismos, además combate el reumatismo y el estrés. También se puede optar por la camilla con las mismas propiedades.
-A nivel técnico para lograr el efecto terapéutico correcto se necesita una presión de entre 2 y 3 kilos de presión.
-Recomendaciones: Si se combina con masajes maximiza sus beneficios.
Ducha escocesa bitérmica
Combina ciclos de agua caliente y fría ascendentes que comienza en los pies, pasa por la cintura, hombros y llega a la cabeza. Tras un masaje equilibra el sistema circulatorio.
-A nivel técnico, la ducha se compone de 4 circuitos de los cuales tres tienen 6 difusores y el otro un rociador de 100 mm. De diámetro.
-Recomendaciones: Se trata de un acabado ineludible tras un tratamiento de calor.
Ducha de aceites esenciales bitérmica
Combina ciclos de agua caliente y fría con la salvedad de que en el momento de recibir la fría aporta también aceites hidrosolubles. Su principal aportación se destina a mejorar el sistema circulatorio.
-A nivel técnico, se programa de forma automática según las preferencias. Los aceites se diluyen en agua fría para no alterarlos.
-Recomendaciones: Aconsejable tras un tratamiento de hidroterapia, termoterapia o una sesión de masaje.