
En el punto de mira
La respuesta fue unánime y procuró ser positiva desde el primer momento, ya que en dicho estudio se comparan los efectos de las lámparas de bronceado con los que pueden causar productos tan tóxicos como el arsénico. Desde la redacción de TAN BIZ, publicación del mismo grupo editorial que body LIFE, se emitió un comunicado de prensa en el que se dejaban claros varios puntos:
- Que los centros de bronceado españoles están controlados por el Real Decreto 1002/2002, de 27 de septiembre, por el que se regula la venta y utilización de aparatos de bronceado mediante radiaciones ultravioletas, además de por una rigurosa normativa europea que limita la irradiancia efectiva que puede recibir el usuario que utilice una máquina de bronceado a un máximo de 0,3 W/m2 .
- Que las lámparas de bronceado que equipan las máquinas de broncear emiten radiación de acuerdo a una determinada longitud de onda. De la radiación en UVB que va de 280 a 315 nm, la Normativa no admite lámparas cuya longitud de onda, después de pasar los diferentes filtros que integran las máquinas, esté por debajo de los 295 nm, es decir, elimina la parte inicial del UVB que sería la potencialmente más peligrosa.
- Que para el cumplimiento de la Normativa, los centros deben poner a libre disposición de los clientes gafas de protección ocular que deben cumplir la norma 89/686/CEE/DIN EN170 y tener el marcado CE. Las gafas podrán ser de múltiples usos, cuya desinfección es obligatoria tras cada sesión, o desechables de un solo uso.
- Que las máquinas de bronceado son inspeccionadas de forma regular por técnicos de empresas especializadas y autorizadas por la ENAC (Entidad Nacional de Acreditación) de cada Comunidad Autónoma y que, si no superan los controles, quedan precintadas hasta que los técnicos de dichas empresas verifiquen que se puedan utilizar de nuevo.
- Que el personal contratado en los centros de bronceado cuenta con información y experiencia dentro del sector, ya que obligatoriamente por ley ha debido de realizar cursos específicos de formación para desarrollar esta actividad.
- Que por ley, los usuarios de los centros de bronceado reciben toda la información sobre el correcto uso de las máquinas de bronceado y tiempos de exposición dependiendo de su fototipo de piel, mediante carteles y recomendación profesional.
Con esta iniciativa quisimos demostrar que el bronceado en nuestro país es legal, está controlado y es seguro, y que en este sector somos partidarios de un bronceado saludable, siempre y cuando el usuario haga un uso responsable de los rayos UVA. Con esta última afirmación, queremos constatar que cada persona que utiliza un servicio de rayos UVA conoce de antemano los riesgos que supone ignorar la información sobre su fototipo de piel y la duración de las exposiciones que le da el profesional responsable del centro de bronceado. Ya que si no cumple con lo aconsejado o decide continuar con las exposiciones en otro establecimiento o tomar el sol a continuación de su sesión, es algo que se escapa al control de dichos profesionales y que la única responsabilidad recae sobre el cliente, que por otra parte es mayor de edad y actúa libremente y en consecuencia.
Bronceado y salud
Cada verano nos encontramos en los medios de comunicación mucha información sobre el tema de los cuidados de la piel, el bronceado y las exposiciones solares. Este año, y con motivo de la publicación de este estudio, la atención informativa se ha centrado en este campo. Un sector afectado por la crisis y que por estas circunstancias se ha visto vapuleado de nuevo y siempre con mano de hierro por parte de médicos especialistas en problemas de piel. La salud, tan importante para las personas, ha sido el foco de atención de numerosas tertulias televisivas y artículos de prensa. Con afirmaciones alarmistas y en muchas ocasiones poco ajustadas a la realidad, se ha conseguido crear un ambiente de temerosidad respecto al uso de las camas de bronceado. Gracias a la rápida respuesta y reacción de los profesionales del sector, hemos conseguido dar, por primera vez, una información completa y clarificadora sobre los controles y la seguridad que las máquinas de bronceado tienen actualmente en nuestro país y en el resto de Europa.
En muchas ocasiones, esos mismos médicos que ahora arremeten contra el bronceado artificial, lo han prescrito a sus pacientes con problemas de piel como psoriasis o eccemas, siempre con un control y sesiones preestablecidas. Por otra parte, numerosos estudios realizados en diferentes países de Europa (uno de ellos se está llevando a cabo en la Universidad de Santiago de Compostela, en España), están dando luz verde a la información de que una exposición moderada a la luz del sol tiene una variedad de beneficios para la salud. De hecho, una gran cantidad de expertos en vitamina D están convencidos de que los beneficios de la luz solar, de momento, superan a los riesgos. Aunque en los países del sur de Europa disfrutamos de una buena temperatura y bastante luz solar a lo largo de todo el año y conseguimos mantener los niveles de vitamina D gracias a ello, otros países del norte no tienen esta suerte y logran obtenerlo por otros medios, entre ellos, las exposiciones en camas de bronceado. Además, sabemos que unas sesiones previas con máquinas de bronceado ayudan a preparar la piel para las largas exposiciones solares durante el verano, evitando las peligrosas quemaduras y que, tras las vacaciones, consiguen prolongar el bronceado durante meses.
El quid de la cuestión es: ¿una exposición prolongada al sol, en una playa, en las horas centrales del día y sin haber renovado la aplicación de protector solar es menos peligroso que una sesión en una cama de bronceado, revisada periódicamente y controlada por un profesional preparado y formado?
Reacciones positivas
Si bien los medios de comunicación de nuestro país han hecho correr ríos de tinta durante más de un mes “explotando” la noticia y causando cierta alarma social, hemos podido comprobar que ha habido muchas reacciones positivas y bastantes de ellas vienen de la mano de médicos especialistas. Julián Sánchez Conejo-Mir, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), insiste en que “ni el 1% de los cánceres que se ven en consulta está producido por los rayos UVA de las cabinas, puesto que sólo el 1% de la población recurre a esta técnica para broncearse”. Esto apunta a que el abuso del sol es la principal causa de esta enfermedad, aunque el factor genético también es determinante. “La luz ultravioleta es un trocito de sol; en la playa recibimos un 0,5% de radiación ultravioleta, exactamente la misma cantidad que en las cabinas”, por ello, “los rayos no son malos si se recurre a ellos de manera progresiva, con cautela, hidratación y en lugares adecuados que cumplan con las medidas que recoge la normativa”, asegura el presidente de la AEDV. Según el jefe de Dermatología del Complejo Hospitalario, Lorenzo Juan Pérez, “cuando se abusa de los rayos UVA, independientemente de si son naturales o artificiales, se está corriendo un riesgo. Los rayos uva se utilizan en el hospital para tratar enfermedades como la psoriasis, porque se ponen riesgos y beneficios en una balanza y al final se opta por tratamientos más agresivos”. El dermatólogo José Miguel Domínguez resume bien el conflicto entre salud y estética de la sociedad actual: “Hay gente que hace caso de lo que decimos, y hay gente que no”. El Ministerio de Sanidad, por su parte ha anunciado que no adoptará ninguna medida contra los rayos UVA por considerar que los datos arrojados por el estudio no son los «suficientemente concluyentes». Tomar rayos UVA sigue siendo una decisión personal, pero ahora se conoce un riesgo mayor.
Por otro lado, y tomándole el pulso a la calle, muchas usuarias de los centros de bronceado aseguran que: “para determinadas ocasiones, es la mejor manera de estar bronceada”; “Seguiré usándolos, a pesar del riesgo, porque lo hago con cuidado”; “Seguiré utilizando rayos UVA sin abusar”.
La opinión del sector
Aunque la respuesta del sector del bronceado artificial ha sido también muy positiva y muchos profesionales han dado una opinión clarificadora al respecto, desde el centro ‘Broncearte’ ven el estudio como algo «absolutamente necesario» porque los excesos cometidos, ya sean por la falta de información o de profesionalidad, han provocado esta situación. Para ellos, a mayor control, menor riesgo. Según Pamela M. Hernández, responsable de comunicación de las cadenas ‘Broncearte’, más del 21% de los usuarios acude a sus centros del País Vasco, La Rioja y Navarra por un uso terapéutico del calor, y además, más del 45% lo hace por consejo médico. Por su parte, el presidente de la Asociación Española del Bronceado, Alfredo Teotino, afirma que la decisión de la OMS no es motivo de alarma. “También el vino, la cerveza y el pescado salado están en esta lista”, explica. “Una copa de vino al día hace bien al cuerpo, pero 34 copas en un mismo día no. Tomados con moderación, los UVA son aconsejables. Nosotros, lo que recomendamos es un máximo de una vez cada dos días y no más de 50 veces al año, según el tipo de piel”.
Completamos la información de este amplio reportaje con el comunicado que publicó la Asociación Europea de Bronceado (European Sunlight Association –ESA) y cuáles han sido las reacciones a nivel internacional, en nuestra sección de descargas.