La autodisciplina

Hay carreras profesionales, como la de danza, que requieren de grandes dosis de autodisciplina para poder ejercerlas - se exigen desde el primer día- y otras profesiones que podrán ejercerse sin este elemento, pero el éxito de todas ellas será directamente proporcional al nivel de autodisciplina del que disponga la persona. Es cierto que el triunfo o el fracaso dependen de factores externos, por supuesto, pero todavía más de uno mismo.

Crea tu rutina
La disciplina no es innata y dado que es una técnica siempre puede aprenderse. Al igual que ocurre con cualquier otra práctica, ésta se mejora con la frecuencia y acaba convirtiéndose en un elemento más de tu rutina. Una vez que la interiorices en tu día a día dejará de ser una actitud y formará parte de ti, de tu personalidad. Influirá en cómo organices tu trabajo, en cómo lo proyectes y en cómo lo desarrolles. Un negocio no podrá funcionar jamás sin autodisciplina así que ponte en marcha para aplicar la tuya.
A fin de cuentas, la autodisciplina no es más que el triunfo de la fuerza de voluntad. Ésta gana terreno sobre deseos y apetencias y acaba posicionándose como autocontrol.
Sólo una vez que nos dominemos a nosotros mismos podremos ejercer poder sobre los demás, ya sea en tu gimnasio, con tus empleados o con tus propios objetivos personales.

Superación personal
Los expertos se atreven a decir que la autodisciplina es el canal para llegar al éxito, y que precisamente en ella reside la diferencia entre morir o vencer. Podrás disponer de este autocontrol en cualquier momento y situación, bastará con que saques tu arma de defensa personal y ataques.
En la vida todos los resultados son fruto de la persistencia y tus logros son la suma de un trabajo previo, por lo tanto para tener resultados eficaces necesitas aplicar las herramientas que conforman la denominada autodisciplina.
¿Cómo controlarla? Con unas sesiones de disciplina serás capaz de dominar tus emociones, errores o malos hábitos; podrás transformar los problemas en oportunidades.
Tendrás que incorporar un nuevo mecanismo en tu mente, potenciando fortalezas y reforzando debilidades.
Autodisciplina va ligada a autosuperación, ambas permiten dominar cuerpo y mente para, en definitiva, actuar de forma premeditada y buscando un fin diseñado de antemano. De esta forma serás capaz de controlar tus impulsos y tu afán por crecer día a día se verá relanzado.
Tienes que diseñar proyectos y luego trabajar acorde con ello, sin tirar la toalla, para llevarlos a cabo. Lo importante es mantener el ritmo para alcanzar los objetivos marcados, persistir en la búsqueda y, sobre todo, saber o aprender a esperar.

Seguro que conoces la fábula de la cigarra y la hormiga donde la moraleja es que hace más el que quiere que el que puede trabajando constantemente. Esto es lo que significa la autodisciplina. Podrás llegar más lejos en tu negocio siempre y cuando estés dispuesto a cambiar, superar tus formas y mantenerlas. Tienes que ser capaz de posponer la recompensa, de autopremiarte a largo plazo. No te quedes con lo cómodo si la opción de lo incómodo te abre la puerta hacia el éxito, no cojas hoy medio céntimo si mañana puede ser uno entero.
Para ser capaz de aguantar el tipo en momentos duros, de no dejarlo todo y salir corriendo, necesitas de una buena base en tu interior. Que esté construida a base de autodisciplina. Acuérdate del colegio, aquellos que sacaban buenas notas y no se esforzaban o modificaron su actitud con el paso de los años o no llegaron lejos, sin embargo, los disciplinados, con hábito de estudio, fueron haciendo camino y en silencio sorprendieron a más de uno. Igual que la hormiga.

Las buenas maneras para autodisciplinarte

Siempre a tiempo. Estructura y cumple horario. Muéstrate inflexible con ello, organízate para que los demás no dispongan de tus horas, sólo así ese tiempo te pertenecerá y te permitirá hacer, crecer y ejercer.

Prevalece la razón. Actúa según tus compromisos profesionales y bajo el ángulo de lo ‘correcto’, no te dejes llevar por los sentimientos. La falta de ganas, la escasez de motivación o una implicación personal baja. Tienes que combatir estos obstáculos que Hazlo porque te toca hacerlo, no porque te apetezca.

Piensa, luego habla. No hables por hablar, controla tus palabras y estructura, con antelación, qué vas a decir y con qué intención.
Mar en calma. Si en una reunión o entrevista te sientes ofendido, no muestres enfado, ni pierdas las formas. Ni sirve ni aporta nada y tus emociones habrán ganado el pulso.

Adminístrate. Si eres capaz de gastar menos de lo que ingresas siempre estarás en positivo. Te estarás obligando a disponer siempre de un capital con el que poder invertir y crecer.

Men sana in corpore sano. Cuídate por dentro y por fuera. Ya que vendes ejercicio y salud predica con el ejemplo. Estar en forma te permite tener una mente despejada que te ayudará a tomar decisiones de forma más rápida y eficaz.

Recompensa sí, pero a largo plazo. Puedes premiarte cuando hayas alcanzado una meta, pero no cuando estés a mitad de camino. Ver el premio en el horizonte siempre reconforta en momentos bajos.
Cree en tu propio esfuerzo y sé fuerte. Si no lo haces tú, difícilmente lo harán los demás por ti. Necesitas ser fuerte interiormente para convertirte en líder.

Aristóteles dijo en el S.IV "Somos el resultado de lo que hacemos repetidamente. La excelencia entonces no es un acto, sino un hábito.", teniendo en cuenta que la disciplina es un hábito. Y ésta una habilidad que puede aprenderse y adquirirse. Si lo aplicamos a la disciplina, acabaremos incorporando una manera de enfrentarnos al mundo que dará más que buenos resultados. La autodisciplina es el camino y tu empresa la pide a gritos. Préstale atención.