
Sport Business Symposium 2010: Marketing y ventas: Gestión y mejora
¿Te has parado a analizar cómo te comunicas, qué resultados obtienes, lo importante que es la comunicación en tu profesión y cómo debes comunicarte para alcanzar tus objetivos?
¿Llega tu mensaje?
Piensa que del impacto de un mensaje un 93% corresponde a la comunicación no verbal y sólo un 7% a la verbal. De ese 93%, un 38% tiene que ver con el paralenguaje, es decir con el tono de voz empleado, la velocidad, el ritmo, los matices vocales, la respiración o las pausas entre otros, y un 55% se desprende de la kinésica: los gestos, las expresiones, las posturas, las miradas o los movimientos del cuerpo.
La finalidad de la comunicación es la puesta en común de un mensaje, es decir compartirlo. Y para compartir algo, para que haya entendimiento, una condición clave es acercarse al otro y a su código. Para ello, tenemos que poner todo de nuestra parte y saber que nuestra manera de comunicar influye en la relación que establezcamos con los demás. Los puntos que se desarrollan a continuación conforman un abanico de recomendaciones prácticas que mejorarán tu comunicación y la percepción que los demás tengan de ti:
* Mantén la mirada, el contacto ocular, con tu interlocutor. La calidez que transmiten los ojos es muy potente.
* Cuando la otra persona está hablando es muy recomendable indicar que se escucha diciendo sí, sin entorpecer el discurso del otro, y afirmando con la cabeza de vez en cuando.
* La sonrisa es un elemento de confianza y cercanía, que hay que saber utilizar y que, además, sirve para relajar tensiones.
* Es importante responder a los sentimientos que están detrás de las palabras, mostrando que se comprenden. No se trata de ser simpático ni empalagoso, sino de ser empático y asertivo con el otro.
* Mirar a la cara de la persona que tenemos enfrente, tanto cuando nos toca hablar como cuando escuchamos, es un acto que refrenda al otro como identidad singular. Quien sabe escuchar, y se interesa por los sentimientos de sus interlocutores, atrae sentimientos positivos.
* Debemos tener en cuenta nuestro movimiento corporal y la expresión facial para coordinarlos con nuestra forma de hablar y de escuchar. Una descoordinación ofrecerá una señal de incongruencia a la otra persona y restará credibilidad al mensaje.
* La respiración, tono y modulación de voz nos informan de nuestras emociones y ayudan a que transmitamos bien el mensaje, por tanto es necesario prestarles atención.
* Los estereotipos o etiquetas que les colocamos a los demás marcan y condicionan las respuestas y las actitudes de antemano. Lo mejor es huir de ellos y abrir nuestra mente. En cualquier caso, siempre debemos validar nuestras primeras impresiones.
* Es importante no expresar inicialmente el propio acuerdo o desacuerdo. Los seres humanos solemos acompañar de argumentos a nuestras afirmaciones, deja que fluyan.
* Si te encuentras dentro de un bucle, de un túnel sin salida, y no estás seguro de estar entendiendo el mensaje en su totalidad, resume de vez en cuando lo que escuchas para comprobar si lo has comprendido o no.
* Nunca menosprecies al que habla o su forma de hacerlo. Recuerda que todos somos iguales, que no te pierdan los modos.
* Comparte opiniones, sentimientos y emociones con quienes te rodean. Ser reservados no conduce a nada.
* Aceptar opiniones diferentes a las nuestras es de sabios porque nos ayudan a ver todas las caras del mundo y nos abren nuevas puertas. Reflexiona sobre las nuevas visiones y piensa si hay algo que quieras aprovechar de ellas.
* Trata de eliminar los obstáculos que frenan y entorpecen la comunicación: acusaciones, exigencias, juicios de valor, prejuicios, generalizaciones, negatividades y silencios.
* La ternura, la amabilidad y la afabilidad en la charla sólo traen cosas buenas, no les tengas miedo.
* Deja hablar a tu interlocutor. El monólogo siempre es aburrido.
* Canaliza la conversación hacia aquellos mensajes con los que los demás se sientan cómodos.
* Los charlatanes y los pedantes nunca son bienvenidos.
* No se le quita la palabra a nadie ni se cambia bruscamente el giro de la conversación.
* Cuidado con hacer juicios de los ausentes.
* No te diviertas a costa de otro.
* Las carcajadas que suenan a burla y los estruendos sonoros desagradables son una molestia, que pueden generar vergüenza ajena. Ríe con mesura cuando haya razones para ello.
* Cuidado con los chistes, gracias, ocurrencias y juegos de palabras, se pueden volver en tu contra o hacer que el otro se sienta fuera de lugar.
* Los tacos y las vulgaridades no dicen nada bueno de nosotros.
* Cultiva el idioma, lee. Aléjate de los anglicismos y las expresiones extranjeras.
* No abuses de las muletillas, dan sensación de pobreza léxica.
Haz el esfuerzo de encontrar un lugar común y no te atrincheres en tu propia postura y visión del mundo, que suele dar lugar a dualidades simplistas que reducen el terreno, remarcan las diferencias, alejan y arruinan el entendimiento. Presta una especial atención a la comunicación porque de su éxito dependerá el tono que adquieran tus relaciones con los demás y, por extensión, los resultados que consigas.
Helena López-Casares Pertusa
Editora de la colección Acción Empresarial de LID
Autora del libro ‘Nadal, pasión y coraje’