
La columna vertebral es el eje del cuerpo que se extiende desde la base del cráneo hasta la pelvis y articula dos cinturas: la escapular y la pélvica. Y en ella deben conciliar dos imperativos mecánicos: la rigidez-solidez de las piezas óseas, que son las vértebras y la flexibilidad, que por su constitución la aportan numerosas piezas óseas y discos que están unidas entre sí mediante músculos y ligamentos.
Conociendo a fondo la columna vertebral
Dos vértebras, que suponen un segmento de movimiento, están unidas a través de tres articulaciones: Una anterior, formada por los cuerpos vertebrales y el disco intervertebral, y dos posteriores. Éstas conforman las articulaciones vertebrales. El disco intervertebral está formado por un anillo fibroso y por un núcleo pulposo. El anillo fibroso está compuesto fundamentalmente por colágeno; y el núcleo pulposo fundamentalmente por agua. Esta estructura sirve para amortiguar y soportar las presiones a las que se ve sometida la columna y está diseñada, de manera específica, para soportar las distintas fuerzas de compresión. Siempre que se produzca una correcta alineación, los cuerpos vertebrales pueden llegar a fracturarse por fuerzas de compresión sin ningún daño en el disco intervertebral. Pero ante esto tenemos que hacer una reflexión, ¿qué hacemos hoy en día para que, antes de lesionar el cuerpo vertebral, se lesione el propio disco? La respuesta es unánime: el sedentarismo. Y además, la hipocinesia, con los malos hábitos posturales, acelera el proceso de degeneración de este tejido.
Lecciones de fisiopatología
Los discos intervertebrales son avasculares, aneurales y alinfáticos. Esto significa que si están lesionados no dan información sobre ello, ya que no tiene nervios, y cuando ya se han lesionado no pueden regenerarse porque no tiene vasos sanguíneos. Éstas son las características que contribuyen, y explican, la degeneración del disco con la edad.
La zona posterolateral del disco se describe como la más débil estructuralmente, es por esto que la posición más vulnerable es la combinación de flexión y rotación. La flexión de columna desde la bipedestación hace decrecer la integridad del disco un 50% aproximadamente, si añadimos rotación perdemos alrededor de otro 25%, esto hace una reducción de integridad discal del 75%, aproximadamente, sumando la combinación de ambos.
Las presiones ejercidas sobre el disco intervertebral son considerables y se hacen más patentes a medida que nos aproximamos al sacro. Todas estas presiones hacen que en las últimas horas del día, el núcleo esté menos hidratado que al comenzar la mañana. En un sujeto normal la pérdida de espesor acumulado en la altura total del raquis puede alcanzar los 2 cm. Y de manera inversa, por la noche, el decúbito dorsal no sufre la presión axial por gravedad; de esta forma la hidrofilia del núcleo atrae el agua y el disco recobra su grosor inicial. Una anécdota curiosa es que somos más altos por la mañana que por la noche. ¿Cómo se nutre el disco? A través del movimiento, para ser más concretos se alimenta generando y liberando presiones en él. De esta forma es capaz de hidratarse y mantener su densidad.
Discopatías
La fisura discal consiste en el desgarro de la envuelta fibrosa del disco, mientras que la protrusión discal consiste en la deformación de la envuelta fibrosa por el impacto del material gelatinoso del núcleo pulposo contra ella. Si la envuelta llega a romperse y parte del núcleo pulposo sale fuera de la envuelta estamos hablando de una hernia discal.
El mecanismo más frecuente se fundamenta en:
- Flexión del tronco: al hacerlo, el disco sufre mayor presión en la parte anterior. El núcleo pulposo es comprimido contra la pared posterior de la envuelta fibrosa.
- Carga de peso importante y de forma inadecuada: al hacerlo se tiende a comprimir una vértebra contra la otra, aumentando la presión dentro del disco.
- Extensión de la columna con el peso cargado: Al hacerlo, el aumento de la presión discal que conlleva la carga del peso va empujando el núcleo pulposo hacia el interior. Si la presión que ejerce contra la pared posterior de la envuelta fibrosa es suficiente, la envuelta se desgarra (fisura discal), se abomba (protrusión discal) o se rompe (hernia discal). Un efecto similar se puede conseguir repitiendo movimientos de flexo-extensión/rotación con una carga más pequeña, o incluso sin carga. En cada ocasión se generan pequeños impactos y/o microtraumatismos contra la pared posterior de la envuelta fibrosa.
Estos mecanismos ocurren más fácilmente cuando los músculos de la espalda son poco potentes. Si están lo suficientemente desarrollados, esos músculos protegen el disco mediante diversos mecanismos.
La degeneración discal consiste en que el disco intervertebral pierde grosor y densidad. A partir de los 30 años es normal que la radiología muestre signos iniciales de artrosis vertebral en algún nivel de la columna. Y del mismo modo, las personas entre los 20 y los 60 años sufren, como causa más frecuente, dolor lumbar: una afectación discal de intensidad variable.
Actividad física
Cómo venimos diciendo a lo largo de todo el artículo, la prevención es fundamental. Una vez que el disco está degenerado, lo único que se puede hacer es incidir en el tratamiento del dolor e impedir que la degeneración vaya a más. Para ello se debe trabajar de forma consciente la musculatura profunda de la espalda (paravertebrales, multifidus), el transverso abdominal y la musculatura del suelo pélvico, en sinergia.
Primero de forma estática con contracciones isométricas de dicha musculatura para ir pasando a posiciones de equilibrio y posteriormente dinámicas, manteniendo en todo momento dicha contracción.
Es importante evitar el mecanismo lesional enfatizando en la mejora del control postural, de esta manera se estará proporcionando la higiene postural necesaria para que la lesión no se reproduzca.
Como profesional es fundamental que insistas en las revisiones y básico determinar si existe una patología primaria causante de la discopatía. Así como comprobar si existe alguna desalineación del miembro inferior.
Susana Moral González
Doctorando en Actividad Física y Salud
Diploma de Estudios Avanzados
Profesora de la Universidad Europea de Madrid
Directora del Máster Universitario de Actividad Física y Salud- Escuela Real Madrid
Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte
Fisioterapeuta
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